Tenía 23 años cuando acabé la Universidad. Salí con una mochila cargada de sueños, ilusiones, mucha inocencia y más ingenuidad. A los pocos días de terminar comencé mi andadura "profesional" en un Despacho en el que estuve 8 años. Ahí cometí mis primeros errores, me llevé mis primeras decepciones e hice los mayores ridículos de mi ¿carrera?.
Hoy que he pasado mi primer mes en mi nuevo trabajo y que veo las cosas con mayor perspectiva y ¡cómo no! he recordado el ridículo más espantoso que hice en mi primera Vista.
Tenía 24 ó 25 años. Era Lunes. No había conseguido dormir ni cinco minutos esa noche. Tenía la cara pálida como un folio y el colorete no había conseguido añadir un poquito de color a mis mejillas. Tenía ganas de salir corriendo hacia mi casa y no parar hasta llegar pero tuve que mantener el tipo delante del cliente. Me habían pasado el expediente el viernes y no había por dónde agarrarlo. Hombre denunciado por su pareja: violencia de género. Estaba vendida.
Cuando por fin me tocó entrar me encontré entre el público a un grupo de estudiantes con profesora incluida con los blocs de notas sobre sus piernas, relajados y sonrientes. Dios!! qué pretendían aprender de mí los pobres! si estaba a...!!
No llegué a sentarme en el estrado. La otra parte no se había presentado y el Fiscal no iba a continuar adelante con la acusación así que podíamos irnos.
Respiré aliviada.
Y ahí se notó mi torpeza: Ah! fenomenal, entonces nos marchamos! Y toda digna, cogí mi cartera y me dí la vuelta.
Letrada ¿dónde va? _me dijo la Juez
Me marcho
Tiene Vd. que firmar
Firmar? el qué?
El Acta, Letrada, el Acta.
Mierda! Estaba casi en la puerta. 20 estudiantes me estaban mirando con cara de asombro. Supongo que mi cara era un poema.
Por supuesto, regresé firmé, saludé, dí las gracias y me fuí.
Dije que no volvía. Me estaban temblando las piernas, me daba vueltas la cabeza, mi estómago daba vueltas como una centrifugadora y sentía unas terribles naúseas y, además, se me puso un nudo en la garganta que tuve que deshacer porque el cliente seguía ahí esperando a que yo dijera algo.
Nadie dijo que los comienzos fueran fáciles.
Llamé a mi aita y me animó a continuar. Dijo que era normal y que todos, antes que yo, habían pasado por lo mismo.
Y... aquí estoy, recordando mis primeros días, mis primeras meteduras de pata.
Hoy tengo comida de trabajo. Hemos estado hablando de estas cosas a primera hora porque mi jefe y yo no habíamos tenido ocasión de hablar mucho en las últimas semana porque el trabajo nos ha desbordado. Él también tiene sus anecdotillas pero en aquellos momentos, para mí, yo era la única que estaba haciendo el ridículo espantoso, yo era la que me estaba sintiendo desnuda ante la mirada de todos, jeje.
Y vosotr@s, no os han pasado cosas parecidas en el trabajo?
Feliz Jueves!!!!
Besos
No se equivoca el ave que ensayando el primer vuelo cae al suelo...Se equivoca aquella que por temor a caerse, renuncia a volar.....
Ayyy que miedo!!! esa es una de las razones por las que quité derecho de mi lista eso y tener que defender a algún impresentable que vaya en contra de mis principios.
ResponderEliminarQué suerte, si que empezaste prontito.
A mi me da pánico hablar delante de la gente, así que imagínate, jajaja, en trabajo todavía no (que ya llegará) pero en presentaciones en clase, uffffff, tenía que tomarme un par de tilas antes de entrar jaja.
Me imagino que estás contenta en tu trabajo nuevo.
un beso Vanessa,feliz jueves!
Empezasta muy pronto eres una afortunada, porque ahora mismo, eso es difícil que ocurra!je...Es normal, claro que sí!1..Seguro que la gente pensó que te habías despistado y ya está...La mayoría de las veces, somos nosotr@s quienes nos castigamos..Los primeros en juzgar siempre somos nosotros mismos...Por desgracia, yo no puedo contar anécdotas aún!jeje...Pero en cuanto consiga trabajo seguro que me sentiré muchas veces como tú ese día!,je...un besito
ResponderEliminarJoven, inexperta, centro de documentación de la Guardia Urbana. El comisario me pide un expediente y le contesto que rellene el formulario de solicitud. Me dijo que él no necesitaba hacer esas formalidades pero yo insisto o no se lo doy. Acabó riéndose y rellenando el formulario. Luego supe que nadie, jamás ningún jefe de archivos le había obligado a rellenar nada. Tu anécdota es muy graciosa.
ResponderEliminarBesos Vanessa.
Jijiji! a todos nos pasa!! En el instituto meto la pata muy a menudo, no ves q yo cambio de insti cada año, normas nuevas, compañeros nuevos, jijiji!!
ResponderEliminarLa de Rosalía también es buena!
Un besazo
Me ha encantado tu entrada de hoy, me siento identificada 100%.
ResponderEliminarEs normal, nos pasa a todos, pero eso no hace que sea menos bochornoso cuando metemos la pata, verdad?
Yo trabajo como sustituta y cambio de colegio cada dos por tres, así que estoy bastante desubicada y meto la pata constantemente! Mañana sin ir más lejos empiezo nueva en otra escuela y me toca dar clases de lengua en sexto de primaria (yo soy de infantil), es decir, que no tengo ni idea de qué tengo que dar, así que voy a tener una de anécdotas los próximos días... jajaja
Menos mal que con la perspectiva que nos da el paso del tiempo, nos podemos reir de estas cosas que nos pasan.
Un beso.
Qué bonito, me ha encantado, pues claro que todos tenemos nuestras anécdotas, buff, los comienzos nunca fueron fáciles, no? Lo importante es en la distancia recordar las cosas con cariño y dándole la importancia que realmente tienen. Nadie está preparado para su primer juicio, la experiencia es la que ayuda.
ResponderEliminarA ver si recuerdo yo alguna anédota que te aseguro que tengo. Besos
Alguna metedura de pata es normal... recuerdo lo mal que lo pasé el 1er día, cuando estuve de guía turística un verano... uff, qué chungo fue al principio!
ResponderEliminarBesos.