lunes, 23 de agosto de 2010

Peñíscola

Ahora que ya estoy más asentada y que se me ha quitado el nudo de la garganta tras la vuelta de mis vacaciones, os cuento un poco cómo me ha ido y os dejo estas fotos.




La primera vez que fuimos a Peñíscola tenía 12 años. Unos íntimos amigos de mis padres (los que nos recogieron en Tarragona) habían comprado allí un adosado y nos invitaron unos días. Al año siguiente mis padres alquilaron una casita y ya nunca faltamos ni en Semana Santa ni en Verano durante los siguientes 10 años. Viajábamos los 6 apilados en el coche con todos nuestros bártulos durante 9 horas interminables (el resto tardaban 6 horas pero nosotros llegábamos en 9) en las que nunca faltaban canciones, juegos, etc. 

Allí hice amigos que aún hoy conservo como J. con quien mantengo una amistad desde hace 17 años. J. y yo hablamos todas las semanas y nos vemos una o dos veces al año (bien viene él a Bilbao bien voy yo a Madrid).

J. coincidió conmigo estos días en Peñíscola. El día que llegamos ahí me estaba esperando, toalla en mano, para ir a la playa.

Peñíscola había cambiado. La playa era toda de arena, acostumbrada como estaba a las rocas que antes había en la zona de la urbanización "Peñismar". El paseo se había ampliado hasta Benicarló.

Pero el olor... el olor no había cambiado, era el mismo que dejé hace años.

Suelo identificar mucho los lugares por el olor, así como las estaciones del año y los momentos de alegría y tristeza.

Peñíscola huele distinto. Es una mezcla de paz, de leche merengada y de sal.

Esta mañana ha ido a la playa (está a 15 minutos escasos de mi casa) y no huele como allí.

La gente también es distinta. Viven tranquilamente y el primer día te desespera, porque aquí tardan en ponerte un café 2 minutos y allí entre 20 minutos y media hora, pero a partir del segundo... esa tranquilidad se agradece y gusta.

Espero que J. me envíe las fotos que nos hicimos en la playa para colgarlas en el blog.

Mañana os dejaré unas fotos de un nuevo local de copas que he conocido este año y donde he tomado unos cócteles buenísimos.

Feliz Lunes!!

Besos


Una persona feliz no es una persona en determinadas circunstancias, sino una persona con determinadas actitudes. Hugh Downs

2 comentarios:

  1. Que bien suena lo que cuentas Vanessa, se nota que te ha servido para recargar pilas y coger buena energía.
    Los sitios de costa (y los que no, también) inevitablemente cambian, por desgracia, por la construcción y esas cosas, y no suele ser para bien, siempre acaban fastidiandola.

    un beso y espero ver esas fotos!!!

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  2. Es verdad Maeva, en Peñíscola han construído muchísimo en los últimos años, está irreconocible y se ha masificado una barbaridad.
    Aquí por ejemplo hay una playita cerca de mi casa que permanece igual desde que yo la conozco y es precioso el paseo que tenemos. Afortunadamente no lo han cambiado.
    Besos

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Gracias por compartir conmigo este momento!!