Estoy emocionada. Realmente emocionada. Llevaba tiempo pensando dónde ubicar la pieza más querida que todavía está en casa de mis padres: mi piano.
No encontraba un hueco para colocarlo. En el salón era imposible y en mi habitación todavía menos.
Sé que no es el sitio ideal pero lo voy a colocar en el recibidor. Tengo un rinconcito en el que entra perfecto y esta semana o la que viene ocupará su sitio en mi casa.
Me lo regaló mi abuela cuando tenía 10 años. Lo había visto muchísimas veces en las últimas semanas en la tienda que había junto a su casa. El abuelo siempre me apremiaba cuando me quedaba extasiada contemplándolo. Siempre lo mismo: volvíamos de mi clase de piano, él me esperaba en el portal e íbamos juntos a casa a comer.
Mis aitas prometieron regalármelo para Reyes y yo tenía miedo de quedarme sin él.
Una noche de Noviembre mi abuela me llamó a casa para decirme que me había comprado el piano. Era miércoles y el viernes lo tendría en casa.
Lloré, lloré y me harté a llorar de emoción.
Era un sueño para mí y ella, como siempre, acudía cual hada madrina para hacerlo realidad.
Creo que mis aitas lo sabían porque ese día me dijeron a mí que cogiera el teléfono. Ella siempre llamaba a la misma hora, a diario.
Ellos dicen que se sorprendieron tanto como yo, pero...
Es negro, precioso. Prometo colgar una foto cuando esté instalado para que lo veais.
Feliz Domingo!!
Besos
“La abuela sostiene nuestras manecitas por un rato, pero nuestros corazones para siempre”. Autor desconocido
Cuando se me olvida algo siempre digo: me lo dejé encima del piano....la gente, sorprendentemente, siempre me pregunta si tengo piano por lo que la gracia del chiste se pierde....Tú no mentirás cuando lo digas...por cierto? sabes tocarlo? qué opinan tus vecinos del nuevo inquilino?
ResponderEliminarMaripili: Pues ya te contaré cuando lo tenga si se quejan pero espero que no. Sí sé tocarlo: tengo título de profesora de piano.
ResponderEliminarFeliz Lunes!! Besos
Yo quiero verlo Vanessa. Me gustan mucho. Tengo un compañero que lo toca y también lo tiene en el recibidor y no queda mal.
ResponderEliminarSiempre me ha dado envidia la gente que sabe tocar un instrumento, además un piano... qué bien, Vanessa, seguro que te relaja un montón tocar cuando llegas a casa. Ya nos lo enseñarás cuando lo tengas en tu recibidor.
ResponderEliminarEl piano quedará genial en el recibidor, ya nos lo enseñarás.
ResponderEliminarUn besito
Qué bonito!!!, no hay nada como tener en casa cosas con valor sentimental y está claro que tu piano lo tiene. Disfrútalo mucho en casa y estoy segura que en ese recibidor quedará genial. Un beso
ResponderEliminarJejeje, te pega mucho un piano; debe ser precioso saberlo tocar, que envidia!!! y seguro que le da un toque bonito a tu casa.
ResponderEliminarQue tengas un buen martes!!
un beso Vanessa !!
Qué suerte que al menos entrara en el recibidor, sería una pena que este piano tan importante para ti no encontra su hueco.
ResponderEliminarMe hubiera gustado mucho saber tocar el piano, pero no pudo ser:-)
Beitossss
Da igual donde lo pongas, lo importante es que esté contigo por lo que representa para ti.
ResponderEliminarBesitos